PUEBLA, México, Nov. 21, 2009.(POR Omar Carrillo)- Fue como mirar pasar un ciclón, por intenso e inesperado, que alborotó al pueblo, que rompió vidrios, muebles y vasijas, pero que en el recuento que vale, nadie salió herido.
Puebla y Cruz Azul empataron a cuatro goles en una noche vehemente, pero que al final no definió nada en su serie de cuartos de final.
El encuentro tuvo un ritmo avasallador y ya a los 14 segundos el marcador se había movido, cuando Olivera aprovechó un error de Pinto para mecer las redes.
La estrategia de La Máquina se hizo añicos, pero entonces reaccionó por instinto, como una fiera tirando zarpazos cuando va cayendo al vacío, pero esa fuerza le alcanzó para darle la vuelta al juego.
Melvin Brown anotó a los 12′, aprovechando una mala salida de Villalpando, y Gerardo Torrado a los 21′, en otro despeje al centro del arquero poblano en el que Lozano dio el balón al ‘Borrego’, puso el segundo gol de los celestes.
Entonces vino la guerra de estrategias, José Luis Sánchez Solá sacó a Pablo Aja e ingresó a Nicolás Vigneri que se añadió al solitario Jared Borgetti en la delantera, Noriega y Ayala agarraron el medio campo y Puebla incrementó poder a su esquema.
Intenso y peligroso, con ambición, La Franja y ‘Chelís’ retomaron las riendas del encuentro.
Vigneri anotó el tercer gol para su causa a los 32 minutos y cuando parecía que ambos equipos irían a poner las cosas en orden en el descanso, apareció Jared Borgetti a los 45′ para poner un marcador impensable.
Pero lo de este Cruz Azul parece buena madera.
Lozano la hizo de jugador grande. Tomó el mando de los celestes con facilidad y soltura. Distribuyó el juego, abrió espacios y recibió patadas al por mayor.
Enrique Meza decidió sacar a Villaluz e ingresar a un tercer central, Joel Huiqui. En las bandas tuvieron más libertad de ir al frente Rogelio Chávez y Fausto Pinto. Y todo empezó a funcionar para La Máquina.
Lozano se inventó un penal a los 51 minutos con la marca de Jared Borgetti encima y el mismo lo cobró, raso, y al centro.
Todavía, cual mago de experiencia, Lozano tenía un último truco, a los 81′ marcó de cabeza a pase de Chávez el tanto de la igualada final.
El fuelle de Puebla fue alcanzado por el poder de Lozano y Cruz Azul.
La Máquina luce con espíritu y Puebla con decisión, aunque el empate favorece a los celestes, la moneda cayó de canto y aún no se balancea para ningún lado.









